lunes, 13 de febrero de 2012

DUDA GRAMATICAL

Los sustantivos tienen género y se designan como masculino o femenino.
La casa es femenino.
El lápiz es masculino.
Un estudiante preguntó:
¿Cómo se debe decir..., computadora o computador?
En lugar de dar una respuesta, el maestro dividió la clase en dos grupos:
varones por un lado y mujeres por el otro, y les pidió que decidieran si la computadora
o el computador debe ser masculino o un nombre femenino.
Le pidió a cada grupo que fundamentaran su decisión en al menos 4 argumentos.


El grupo de los hombres
decidió que la computadora debe ser, definitivamente, del
género femenino (la computadora) porque:

1- Casi nadie entiende su lógica interna.
2- El idioma nativo en que ellas se comunican entre sí es incomprensible para todos los demás.
3- Incluso los errores más pequeños se guardan en memoria de largo plazo para su posible revisión mucho tiempo después.
4- En cuanto usted tenga una, se encontrará gastando al menos la mitad de su sueldo en accesorios para ella.

El grupo de las mujeres, sin embargo, concluyó que los computadores deben ser masculinos (el computador) porque:


1-
Para hacer algo con ellos, usted tiene que encenderlos.
2-
Ellos almacenan muchos datos, pero todavía no pueden pensar por sí mismos.
3-
Se supone que ayudan a resolver los problemas, pero la mayor parte del tiempo, ellos son el problema.
4-
Apenas usted tenga uno, comprenderá enseguida que,
si hubiera esperado un poco más, podría haber conseguido otro mejor.

domingo, 12 de febrero de 2012

CHISTECITO PICANTE

Una noche una pareja de mayorcitos estaba ya acostada en su cama.
El marido se estaba quedando dormido, pero su mujer se sentía romántica y
quería conversar.
Le dijo: “Cuando me enamorabas, me agarrabas la mano...”
De mala gana, el marido se dio media vuelta, le agarró la mano por unos
segundos y luego trató de dormirse otra vez.
En pocos momentos ella le dijo nuevamente: “Entonces me besabas...”
Algo molesto, se dio media vuelta otra vez y le dio un ligero beso en la
mejilla y luego se acomodó para dormirse.
A los treinta segundos, ella le dijo: “Luego tú me mordías el cuello...”
Molesto, el marido tiró la ropa de cama y se levantó.
“A dónde vas?”, le preguntó ella.
“¡¡¡A buscar los dientes…!!!”